La reclamación de deudas entre particulares es una situación más habitual de lo que parece. Préstamos entre familiares, dinero adelantado a un amigo, pagos compartidos que no se devuelven o acuerdos verbales que terminan en conflicto pueden generar problemas difíciles de resolver.
Antes de iniciar una reclamación, conviene analizar si existe prueba suficiente, cuál es la cantidad pendiente y si el procedimiento puede compensar en tiempo, coste y posibilidades reales de cobro.
Cuándo se puede reclamar una deuda entre particulares
Una deuda entre particulares puede reclamarse cuando existe una cantidad pendiente de pago y puede acreditarse de alguna forma. No siempre es necesario que haya un contrato firmado, aunque disponer de un documento escrito facilita mucho el proceso.
También pueden servir como prueba transferencias bancarias, mensajes, correos electrónicos, recibos, conversaciones donde se reconozca la deuda o cualquier documento que demuestre que el dinero fue prestado o que existía una obligación de pago.
Intentar una reclamación amistosa
Antes de acudir a la vía judicial, es recomendable intentar una reclamación amistosa. Esta primera comunicación puede servir para recordar la deuda, fijar una fecha de pago o proponer un acuerdo.
Si la persona deudora reconoce la cantidad pendiente, conviene dejarlo por escrito. Un reconocimiento de deuda puede ser muy útil si más adelante hay que iniciar una reclamación formal.
Enviar un requerimiento formal de pago
Si la vía amistosa no funciona, el siguiente paso suele ser enviar un requerimiento fehaciente, como un burofax con certificación de contenido y acuse de recibo.
En este documento se debe indicar la cantidad reclamada, el origen de la deuda, el plazo para pagar y la advertencia de que, si no se abona la cantidad pendiente, se podrán iniciar acciones legales.
Este paso ayuda a dejar constancia de la reclamación y puede facilitar una solución sin necesidad de demanda.
Cuándo merece la pena reclamar judicialmente
Antes de iniciar un procedimiento, hay que valorar varios factores. El primero es la cantidad reclamada. En deudas pequeñas, puede que el coste y el tiempo del proceso no compensen, salvo que exista una prueba muy clara.
También hay que analizar la solvencia de la persona deudora. Ganar un procedimiento no siempre garantiza cobrar si la otra parte no tiene ingresos, bienes o cuentas embargables.
Otro punto clave es la prueba. Cuanto más clara sea la documentación, más viable será la reclamación. Si solo existe una conversación informal o un acuerdo verbal difícil de demostrar, el caso puede ser más complejo.
Qué opciones legales existen
Dependiendo del tipo de deuda y de la documentación disponible, puede valorarse un procedimiento monitorio, una reclamación verbal o una demanda ordinaria.
El procedimiento monitorio suele ser una vía útil cuando la deuda está documentada y es líquida, vencida y exigible. Si la persona deudora no paga ni se opone, el proceso puede avanzar hacia la ejecución.
Cuando existe oposición o la deuda requiere mayor discusión, puede ser necesario acudir a otro tipo de procedimiento judicial.
Errores frecuentes al reclamar una deuda
Uno de los errores más habituales es dejar pasar demasiado tiempo sin reclamar. Cuanto más se retrasa la reclamación, más difícil puede ser probar la deuda o localizar al deudor.
También es frecuente no guardar justificantes, hacer préstamos en efectivo sin recibo o confiar únicamente en acuerdos verbales. Otro error es reclamar de forma agresiva o sin asesoramiento, lo que puede perjudicar una futura negociación o procedimiento.
Asesoramiento para reclamar deudas entre particulares
La reclamación de deudas entre particulares debe plantearse con estrategia. Antes de demandar, conviene estudiar la documentación, valorar la solvencia del deudor y calcular si el procedimiento merece la pena.
En CSV Legal analizamos cada caso, revisamos las pruebas disponibles y asesoramos sobre la mejor vía para reclamar cantidades pendientes de forma eficaz y segura.